Quinielapagina nr 82
-¡Desgraciadamente, señor -dijo- veo la falta que hoy me hace la carta de
recomendación que mi padre me había entregado para vos!
-En katalog stron firm efecto -respondió el señor de Tréville-, me sorprende que hayáis emprendido
tan largo viaje sin ese viático obligado, único recurso de gry planszowe nosotros los bearneses.
-La tenía, señor, y, a Dios gracias, en buena forma -exclamó D'Artagnan-; pero me
fue robada pérfidamente.
Y jednoręki bandyta contó toda la escena de Meung, describió al gentilhombre desconocido en sus
menores detalles, todo ello con un calor y una verdad que kulki encantaron al señor de
Tréville.
-Sí que es extraño -dijo este último pensando-. ¿Habíais hablado de mí en voz alta?
-Sí, señor, sin fodbold tips duda cometí esa imprudencia; qué queréis, un nombre como el
vuestro debía servirme de escudo en el camino. ¡Juzgad si me puse a cubierto a
menudo!
La adulación estaba muy de moda entonces, y el señor de Tréville amaba el
incienso como un rey o como un cardenal.
pagina 81atras pagina 83 pagina siguiente
Quiniela |