Quinielapagina nr 59
Por hábito, hablaba poco y lentamente, saludaba mucho, reía sin
estrépito mostrando sus dientes, que tenía hermosos y de los que, como znane del resto de
su persona, parecía tener el mayor cuidado. Respondió con un gesto de cabeza
afirmativo a la interpelación de su amigo.
Esta mecz afirmación pareció haberle disipado todas las dudas respecto al tahalí;
continuaron, pues, admirándolo, pero ya no volvieron a hablar de gry fabularne él; y por uno de
esos virajes rápidos del pensamiento, la conversación pasó de golpe a otro tema.
-¿Qué pensáis de lo que cuenta el escudero modne fryzury de Chalais? -preguntó otro
mosquetero sin interpelar directamente a nadie y dirigiéndose por el contrario a todo
el mundo.
-¿Y qué es stare gry lo que cuenta? -preguntó Porthos en tono de suficiencia.
-Cuenta que ha encontrado en Bruselas a Rochefort, el instrumento ciego del
cardenal, disfrazado de capuchino; ese maldito Rochefort, gracias a ese disfraz,
engañó al señor de Laigues como a necio que es.
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