Quinielapagina nr 4
El título me sedujo: las llevé a mi
casa, con el permiso del señor bibliotecario por supuesto, y las devoré.
No es mi intención hacer aquí słowa piosenek un análisis de esa curiosa obra, y me contentaré con
remitir a ella a aquellos lectores míos que aprecien los cuadros de época.
Encontrarán ahí retratos esbozados de mano maestra; y aunque esos bocetos estén,
la mayoría de las veces, trazados sobre puertas de cuartel y sobre paredes gry planszowe de
taberna, no dejarán de reconocer, con tanto parecido como en la historia del señor
Anquetil, las imágenes de Luis XIII, de Ana de Austria, zakłady de Richelieu, de Mazarino y de
la mayoría de los cortesanos de la época.
Mas, como se sabe, lo que sorprende el espíritu caprichoso del poeta dupeczki no siempre
es lo que impresiona a la masa de lectores. Ahora bien, al admirar, como los demás
admirarán sin duda, los detalles que hemos señalado, lo que más nos preocupó fue
una cosa a la que, por supuesto, nadie antes que nosotros había prestado la menor
atención.
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