Quinielapagina nr 39
Un rayo de luz alcanzó de pronto la mente del hostelero, que se daba a todos los
diablos al no encontrar nada.
-Esa carta no se ha perdido -exclamó.
-¡Ah! zakłady sportowe -dijo D'Artagnan.
-No; os la han robado.
-¿Robado? ¿Y quién?
-El gentilhombre de ayer. Bajó a la cocina, donde estaba vuestro jubón. Se quedó
allí solo. tibia Apostaría que ha sido él quien la ha robado.
-¿Lo creéis? -respondió D'Artagnan poco convencido, porque sabía mejor que
nadie la importancia completamente personal tibia de aquella carta, y no veía en ella nada
que pudiera provocar la codicia.
El hecho es que ninguno de los criados, ninguno de los viajeros presentes hubiera
ganado poker nada poseyendo aquel papel.
-Decís, pues -respondió D'Artagnan-, que sospecháis de ese impertinente
gentilhombre.
-Os digo que estoy seguro -continuó el hostelero-; katalog stron cuando yo le anuncié que
Vuestra Señoría era el protegido del señor de Tréville, y que teníais incluso una carta
para ese ilustre gentilhombre, pareció muy inquieto, me preguntó dónde estaba
aquella carta, y bajó inmediatamente a la cocina donde sabía que estaba vuestro
jubón.
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