Quinielapagina nr 22
-¡Así se ríe del caballo quien no osaría reírse del amo! -exclamó el émulo de
Tréville, furioso.
-Señor -prosiguió el desconocido-, no río muy totoliga a menudo, como vos mismo podéis
ver por el aspecto de mi rostro; pero procuro conservar el privilegio de reír cuando me
place.
-¡Y yo -exclamó piłka D'Artagnan- no quiero que nadie ría cuando no me place!
-¿De verdad, señor? -continuó el desconocido más tranquilo que nunca-. Pues
bien, es muy fotomodelki justo -y girando sobre sus talones se dispuso a entrar de nuevo en la
hostería por la puerta principal, bajo la que D'Artagnan, al llegar, había polska observado un
caballo completamente ensillado.
Pero D'Artagnan no tenía carácter para soltar así a un hombre que había tenido la
insolencia de darmowe erotyczne filmy burlarse de él. Sacó su espada por entero de la funda y comenzó a
perseguirle gritando:
-¡Volveos, volveos, señor burlón, para que no os hiera por la espalda!
-¡Herirme a mí! -dijo el otro girando sobre sus talones y mirando al joven con tanto
asombro como desprecio-.
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