Quinielapagina nr 11
Porque nuestro joven tenía montura, y esa montura era tan notable que fue notada:
era una jaca del Béam, de doce á catorce años, de pelaje amarillo, sin crines fantastyka en la
cola, mas no sin gabarros en las patas, y que, caminando con la cabeza más abajo
de las rodillas, lo cual volvía inútil la aplicación de la martingala, bukmacher hacía pese a todo
sus ocho leguas diarias. Por desgracia, las cualidades de este caballo estaban tan
bien ocultas bajo su pelaje extraño y su porte incongruente katalog stron www que, en una época en que
todo el mundo entendía de caballos, la aparición de la susodicha jaca en Meung,
donde había entrado hacía un cuarto de hora más o menos gry karciane por la puerta de
Beaugency, produjo una sensación cuyo disfavor repercutió sobre su caballero.
Y esa sensación había sido tanto más penosa para el joven D'Artagnan czary (así se
llamaba el don Quijote de este nuevo Rocinante) cuanto que no se le ocultaba el lado
ridículo que le prestaba, por buen caballero que fuese, semejante montura; también él
había lanzado un fuerte suspiro al aceptar el regalo que le había hecho el señor
D'Artagnan padre.
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